Low: el inicio de la Nueva Escuela de Pretensión

 

David Bowie proponía, en 1976, una vez más, llevar su esfera musical y personal a otro ámbito. Y para su próxima empresa sabía que, desengancharse de la heroína y los psicotrópicos, era esencial. La idea de Berlín y centroeuropa como retiro espiritual eran tentadoras. De hecho, mirándolo retrospectivamente, era esperable: la idea que siempre despertaron Praga, Viena, Bratislava o, incluso, la propia capital de la capital de la República Federal Alemana casaba a la perfección con la singladura musical de un artista, el cual, embebido cada vez más por la caleidoscópica visión que obtenía de los cuadros de Gustav Klimt o las sinfonías de Gustav Mahler, vio en aquella romántica y decadente Europa central que conoció mejores tiempos, un subterfurgio sobre el que refugiarse de sus demonios. Desmochado por dentro y por fuera, como decíamos en el primer párrafo, preparó la maleta y se marchó a Suiza. Allí, en en pleno corazón del viejo continente, en ese país que tanto fascinó a Fitzgerald en Suave es la noche, llegó con su inseparable Iggy Pop, quien, al igual que Bowie, buscaba limpiarse por dentro y explorar nuevos caminos musicales. La estrategia musical del inglés fue la siguiente: romper con los límites establecidos una vez más. Si con los citados Ziggy Stardust y Station To Station consiguió llevar no sólo su propuesta artística, sino también, el Rock, a mayores cotas de creatividad, para su siguiente paso, necesitaba otra mitad que comprendiera qué era lo que buscaba. Y es ahí donde aparece el nombre de Brian Eno.

Eno y Bowie eran las dos caras distintas de la moneda: el primero, después de haber alcanzado el éxito con Roxy Music, decidió alejarse paulatinamente del establishment. Disidente por naturaleza, profundamente desencantado con la industria musical, vio en la idílica centroeuropa un lugar en el que evadirse del ruido mediático que el deterioro de su relación con Bryan Ferry había producido. Bowie, por el contrario, era una star system: se encontraba en el cenit de su carrera, y mantenía una buena relación con una prensa que le veía como uno de los acontecimientos musicales más importantes del momento. Dos caracteres contrapuestos, que, sin embargo, supieron entenderse y mirar en la misma dirección. Cuando el londinense decidió viajar al corazón del viejo continente, aparte de olvidarse de una vida personal que atravesaba un momento delicado -un matrimonio, por ejemplo, que hacía aguas-, tenía la certeza de que era absolutamente necesario llevar la exploración del arte, como decíamos en el primer párrafo, hasta límites insospechados. Los años setenta nos habían enseñado el nacimiento auge de varios estilos y la fecundidad de la gran mayoría de las formaciones de aquella época era incontestable; pero si algo atrajo la atención de David y Brian fue, sin lugar a dudas, el Krautrock. Station To Station fue un trabajo rupturista, que nos montraba el progresivo abandono de la tradición musical del Reino Unido en aras de la ‘europeización’ del artista. El Kraut, género, a mediados de los setenta, asentado ya fuertemente en Alemania, fue la consagración definitiva del músico británico al culto de las vanguardias musicales.

Château d’Hérouville, el castillo que alumbró la grabación de Low, había visto desfilar a Jerry García, líder, por aquel entonces, de Grateful Dead, y al Elton John de Goodbye Yellow Brick Road. A través de sus largos vestíbulos, el esqueleto del álbum se estaba convirtiendo en una obra de ingeniería musical. Allí, acompañado del fiel Iggy, quien también se encontraba trabajando en su álbum The Idiot, vio que era necesario establecer un debate interno sobre qué quería y, lo más importante: el concepto del álbum. ¿Reflejaría el ambiente, en cierta medida, epicureo y sensual de Ziggy?, ¿se convertiría, en cambio, en el apéndice de Station To Station? La respuesta fue la segunda: profundizar en la brecha tanto musical como emocional que su anterior compacto logró, adoptando ahora, una versión más terrenal respecto del Superhombre de Nietzsche. Low, el primer álbum de trilogía berlinesa, fue grabado bajo la batuta de Tony Visconti, el hombre fuerte del artista, y no por Eno, como erróneamente se suele decir. Después de un período intenso en Francia ayudando a Iggy, las sesiones con el ex-Roxy Music continuaron en Munich para, posteriormente, ser rematadas en los estudios Hansa, en Berlín. El interés del londinense en el Rock alemán, fascinado como estaba por Kraftwerk y Cluster amén de la música ambiental de un Eno, que, con la edición de Another Green World, ya se estaba empezando a erigir en uno de los grandes nombres de la nueva escuela de pretensión europea, hizo de su música no sólo una representación auditiva de las nuevas corrientes artísticas del Rock, sino también, de la mentalidad cada vez más inconformista de una nueva generación de rockeros.

Bowie Berlín

El método de trabajo entre Bowie y Eno se basó en una técnica que este último, con ayuda de Peter Schmidt, patentó en 1975, como son las Oblique Strategie Cards, basadas, principalmente, en el uso de los aforismos como una forma de estímulo. Cada carta contenía una premisa que David tenía que seguir; en ella se le estimulaba, básicamente, a aprender a usar el error como preludio del éxito; a enfatizar tanto en los errores como en los aciertos; a entender que, si algo no funciona, no había que cambiar lo que estaba mal, sino el entorno. Este método, con el que Brian estimuló a un artista zigzagueante y que caminaba por la senda de la incerteza –Bowie no disfrutó en un primer momento de la experiencia de grabar con Eno-, con el propósito de desatascarlo y volver a recobrar la creatividad, fue el que, posteriormente, usaría con U2 durante las sesiones de Achtung Baby. Con el ex-Roxy Music ya como guía musical y maestro zen, las sesiones volvieron otra vez a su cauce. Sin embargo, dejando de lado el glorioso papel del propio artista y de Eno, el trío formado por Carlos Alomar, Ricky Gardiner y Tony Visconti hicieron un trabajo enorme; especialmente este último, considerado por el propio Bowie, como ‘el quinto miembro de la banda’. Sobre Alomar no hay nada que no esté dicho: siempre fue una de las grandes debilidades de David Bowie desde que empezaron a trabajar juntos. Gardiner, en cambio, un guitarrista prácticamente desconocido, por aquel entonces, se ganó a sus compañeros con el excepcional uso de los overdubs.

Y así es Low: un álbum hierático que recoge no sólo el lacerante frío y el enlodado concepto de un artista al que sólo le salvaba la música de su particular tour da force en que se estaba convirtiendo su vida y sus relaciones personales. Lejos de querer sonar íntimo y desgarrado, posa sobre sus composiciones una fría y elegante pátina de indiferencia: cortes como Speed of Life o A new career in this town no fueron puestas, por casualidad, al principio y al final cada una: con esta asociación peregrina, Bowie quería, en cierto modo, que sus canciones reflejasen ese hastío consigo mismo que arrastraba desde 1974, año en el que, definitivamente, se hizo adicto a la cocaína. Ayudado por Eno y en su sensacional manejo de las gélidas atmósferas, éste consigue, una vez más, que sus músicos de sesión, como es el caso de Gardiner y Alomar, saquen, una vez más, todo su talento. Centrémonos, por ejemplo, en las guitarras de Breaking Glass y Be My Wife: ambos hacen un trabajo sensacional equilibrando el tema, dotándole a la canción del recorrido necesario para que el artista relate los nuevos cambios en su vida, como la susodicha crisis matrimonial que estaba padeciendo. Warszawa, en cambio, era una especie de estudio sobre la vida del propio músico en la inmensidad y lobreguez de Berlín al mismo tiempo en el que, de la mano de un lenguaje inventado que recordaba a la eslava, homenajea, sin pretenderlo, el ambiente contaminado por la excesiva sobriedad de Berlín. En resumidas cuentas –y sin animo de extendernos más-: un álbum que abrió las puertas de un Bowie más creativo que nunca, del cual, contaremos más en la segunda parte de este especial.

 

Bibliografía escogida: ‘David Bowie: una extraña fascinación’

 

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